Mantener los anteojos limpios no solo mejora la visión, también prolonga la vida útil de los lentes y previene rayones innecesarios. Según la American Academy of Ophthalmology (AAO), una limpieza adecuada es fundamental para proteger los recubrimientos especiales y garantizar una visión nítida. Estos cinco pasos sencillos pueden marcar la diferencia en el cuidado diario
1. Lávate las manos primero. Antes de tocar los lentes, es importante tener las manos limpias y libres de grasa, crema o polvo. De esta manera se evita transferir suciedad, tal como recomienda la Mayo Clinic en sus guías de salud visual.


2. Enjuaga con agua tibia. Pasar los anteojos bajo un chorro suave de agua elimina partículas que podrían rayar los cristales al frotarlos. Este paso simple ayuda a mantenerlos libres de residuos invisibles que afectan la visión.
3. Usa jabón neutro. Aplica una gota mínima de jabón líquido sin fragancia ni crema y frota suavemente los cristales y la montura con las yemas de los dedos. De acuerdo con especialistas de Essilor International, evitar productos abrasivos es clave para conservar los tratamientos antirreflejo y anti-rayas.
4. Seca con un paño de microfibra. Nunca uses servilletas, papel o la ropa, ya que pueden dejar fibras y rayar el lente. El paño de microfibra es la opción más segura y eficaz para mantener la transparencia.

5. Ten a mano spray limpiador. Para limpiezas rápidas durante el día, los sprays diseñados específicamente para lentes son la mejor alternativa. Pueden encontrarse en ópticas, farmacias y plataformas en línea como Amazon, así como en cadenas locales como Óptica Widdok u otra farmacia comercial. Es importante recordar que no deben emplearse limpiadores domésticos como alcohol o vinagre, ya que dañan los recubrimientos de los cristales.



