Por Belkis Parra
El primer año marca una etapa muy importante para los niños. En ese sentido, se debe tomar en cuenta que, cuando se cumple ese ciclo de consultas y visitas mensuales con el pediatra durante los primeros 12 meses de vida, las consultas no deben terminar ahí, sino que se debe continuar con los controles pediátricos.
El primer año es el momento propicio no solo para hacer una fiesta de cumpleaños, sino también para realizar los estudios o pruebas que permitan conocer el estado de salud del niño y, a la vez, evitar sorpresas o preocupaciones futuras.
La doctora María Julia Vargas, pediatra perinatóloga, recomienda que «es importante realizar una evaluación general al primer año de vida de un niño y tomar las medidas necesarias, aunque haya sido un niño sano». Además, continúa diciendo que «también es necesario realizar los controles pertinentes a esta edad; los padres deben estar alerta al comportamiento del niño y, al cumplir su primer año, realizar los siguientes estudios: hemograma, glicemia, falcemia, examen de orina completo, radiografía de tórax y sonografía pélvica».

¿Cómo sé si mi hijo tiene autismo?
Los expertos definen el autismo como un espectro de trastornos caracterizados por un grave déficit del desarrollo, permanente y profundo. Afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la reciprocidad emocional, y se evidencia a través de conductas repetitivas o inusuales.
La doctora Vargas aconseja que «es importante observar al niño desde su nacimiento. Si al cumplir un año de edad no balbucea, no repite gestos, como, por ejemplo, saludar con la manita, no se muestra interesado en socializar con otros niños, no mira fijamente a los ojos y se le nota la mirada perdida, hay que estar alerta». Además, explica que al niño con autismo le gusta estar solo, le irritan los cambios en su rutina; por ejemplo, si tiene un juguete, solo quiere ese, le da vueltas y vueltas y no lo cambia. Generalmente, no puede quedarse tranquilo o, por el contrario, puede estar quieto y sereno dentro de su propio mundo.

Mi bebé no tiene puente en los pies…
Con frecuencia, los padres sienten preocupación cuando observan que el niño no tiene puente o presenta pie plano. Esto es visible cuando, al caminar, apoya el pie completo y no solo la punta, el talón y el borde externo, como debería ser.
El doctor Ricardo Vásquez, ortopeda-traumatólogo, explica que el pie plano en niños menores de tres años de edad es normal y no debe ser motivo de preocupación para los padres, ya que, a medida que el niño va desarrollando sus músculos al caminar, el arco va apareciendo. Sin embargo, resalta que «se debe tomar en cuenta que, si el niño se queja de dolor o molestias, debe evaluarse para valorar si el pie plano es doloroso o no y si es flexible o no, y realizar una radiografía para ver la disposición ósea; si el pie es flexible y no doloroso, no se toma ninguna medida».



