Hasta un 30 % de las personas con diabetes podría desarrollar enfermedad arterial periférica, una complicación silenciosa que eleva el riesgo de amputaciones y mortalidad si no se detecta a tiempo.
La enfermedad arterial periférica continúa avanzando de forma silenciosa entre pacientes con diabetes y representa una de las amenazas más serias para la salud vascular. Especialistas advirtieron que su diagnóstico tardío incrementa de manera considerable el riesgo de úlceras, amputaciones y muerte, por lo que insistieron en la necesidad de fortalecer la detección temprana y el control de los factores de riesgo.
La alerta fue planteada durante la conferencia «Avances en diabetes y enfermedad arterial periférica», organizada por el Centro Médico de Diabetes, Obesidad y Especialidades en colaboración con Mass General Brigham. El encuentro reunió de manera virtual a 171 profesionales de la salud interesados en actualizar conocimientos sobre el manejo de esta compleja condición que afecta la circulación en las extremidades.
La doctora Gricely Pozo, directora médica del Centro Médico de Diabetes, Obesidad y Especialidades, abrió la jornada destacando la importancia de generar espacios académicos que permitan fortalecer el abordaje integral de las enfermedades crónicas. Señaló que la educación médica continua y el intercambio científico son fundamentales para mejorar la calidad de la atención y prevenir complicaciones que afectan de forma directa la calidad de vida de los pacientes.

Durante su exposición, el cirujano vascular Luis B. Suárez, especialista del Massachusetts General Hospital y docente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, explicó que la enfermedad vascular periférica puede desarrollarse sin síntomas evidentes durante años. Sin embargo, cuando progresa, suele manifestarse mediante dolor en las piernas al caminar, conocido como claudicación intermitente, y en etapas avanzadas puede provocar úlceras o pérdida de tejido.
El especialista advirtió que la magnitud del problema es mayor de lo que muchas veces se percibe. «Más del cincuenta por ciento de las personas con diabetes desarrollará úlceras en los pies y cerca del ochenta y cinco por ciento de las amputaciones no traumáticas está precedido por estas lesiones. Detectar la enfermedad a tiempo puede marcar la diferencia entre salvar o perder una extremidad», afirmó.
Además del impacto humano, la enfermedad arterial periférica representa una carga significativa para los sistemas de salud. Factores como el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión, las alteraciones del colesterol y la insuficiencia renal crónica aumentan considerablemente el riesgo de desarrollar esta condición, especialmente en pacientes con diabetes.
Los especialistas insistieron en que el diagnóstico temprano es clave. Una de las herramientas iniciales más efectivas es el índice tobillo-brazo, una prueba sencilla que permite evaluar la circulación en las extremidades y detectar posibles obstrucciones en las arterias. Cuando se identifica a tiempo, la enfermedad puede tratarse con control riguroso de los factores de riesgo, programas de ejercicio supervisado y terapias farmacológicas que ayudan a mejorar la circulación.
En los casos más avanzados, los avances médicos han abierto nuevas oportunidades para preservar las extremidades. Las intervenciones endovasculares mínimamente invasivas, como la angioplastia con balones recubiertos de fármacos o la colocación de dispositivos intravasculares, permiten restaurar el flujo sanguíneo con procedimientos menos agresivos y con una recuperación más rápida.
Entre las innovaciones más prometedoras se encuentra la arterialización venosa profunda, una técnica dirigida a pacientes que anteriormente no contaban con opciones terapéuticas. Según explicó Suárez, este procedimiento ha logrado tasas de preservación de la extremidad cercanas al setenta y seis por ciento en pacientes con enfermedad avanzada.
Al cierre del encuentro, representantes de Mass General Brigham reiteraron su interés en fortalecer las colaboraciones académicas y clínicas con instituciones de la República Dominicana. Para los especialistas, la prevención, la educación médica y la detección temprana seguirán siendo las herramientas más poderosas para evitar amputaciones y salvar vidas frente a esta enfermedad silenciosa.



