Centroamérica, abril de 2026.- Ser CEO nunca ha sido un rol sencillo. La soledad, las decisiones complejas y la presión constante forman parte del cargo. Sin embargo, un nuevo estudio de Boston Consulting Group (BCG) advierte que el nivel de exigencia ha alcanzado un punto crítico.
El primer BCG CEO Insomnia Index, basado en una encuesta a cerca de 500 CEOs de empresas con ingresos que oscilan entre los US$100 millones y más de US$5,000 millones, revela que más del 70 % de estos líderes presenta niveles clínicamente altos de estrés. El índice promedio se sitúa en 66.7 sobre 100, reflejando una tensión sostenida que impacta tanto el desempeño como la estabilidad en el cargo.
Pero más allá de la cifra, el hallazgo clave apunta a un cambio estructural: la presión por atender lo inmediato está desplazando la capacidad de los CEOs para enfocarse en riesgos y oportunidades de largo plazo.
La trampa de lo urgente
Según el informe, el 57 % de los CEOs reconoce que los asuntos de corto plazo consumen una proporción desmedida de su tiempo. Este fenómeno limita la visión estratégica en un entorno donde anticiparse es cada vez más determinante.
A esto se suma un contexto operativo complejo: seis de cada diez ejecutivos prevén condiciones “desafiantes” o “muy desafiantes” en los próximos meses, mientras que uno de cada tres siente que hoy debe demostrar más resultados ante su junta directiva que hace apenas seis meses.
Los principales detonantes del estrés no sorprenden: cumplir objetivos de crecimiento y gestionar costos encabezan la lista. Sin embargo, lo que sí llama la atención es de dónde proviene la mayor presión.
El estrés viene desde adentro
Contrario a lo que podría pensarse, las mayores tensiones no provienen del mercado, sino del entorno más cercano del CEO.
Los directorios lideran la lista de stakeholders más estresantes, seguidos por los empleados y los equipos de liderazgo senior. En las empresas más grandes, incluso, estos últimos ocupan el primer lugar.
En este contexto, más de la mitad de los CEOs anticipa cambios en su equipo directivo en los próximos seis meses, reflejando una dinámica interna en constante ajuste.
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es que el chief financial officer (CFO) es percibido como la principal amenaza interna para la estabilidad del CEO. Más de una cuarta parte de los encuestados lo identifica como el mayor riesgo para su continuidad, debido a su cercanía con el directorio y su influencia en decisiones clave como desempeño financiero y asignación de capital.
Una desconexión peligrosa
El estudio también advierte sobre una brecha entre percepción y realidad. Mientras algunos riesgos generan alta preocupación, otros —con impacto comprobado— son subestimados.
Por ejemplo, aunque la presión de accionistas activistas no figura entre las principales inquietudes, el modelo de BCG indica que, cuando estos entran en escena, la probabilidad de salida del CEO aumenta en un 24 %.
De igual forma, una caída del 10 % en la tasa neta de entrada de empleados incrementa en un 12 % la probabilidad de salida del CEO, aunque menos de la mitad de los ejecutivos lo considera una amenaza relevante.
La IA: más oportunidad que amenaza
En medio de este panorama, la inteligencia artificial aparece como una excepción. A pesar de que tres de cada cuatro CEOs tienen la responsabilidad directa sobre decisiones relacionadas con IA, el 84 % afirma sentirse más motivado que presionado por su implementación.
De hecho, la IA ocupa apenas el noveno lugar entre once factores de estrés evaluados, lo que sugiere que los líderes aún la perciben como una oportunidad estratégica más que como una fuente inmediata de presión.

El peso emocional del liderazgo
Más allá de los indicadores operativos, el informe pone en evidencia un componente menos visible: el impacto emocional del cargo.
Muchos CEOs describen su rol como profundamente solitario, marcado por la necesidad de absorber presiones desde múltiples frentes. Aunque el 72 % confía en que sus decisiones actuales asegurarán su legado, casi un tercio no comparte esa certeza.
Para los expertos, el verdadero desafío del liderazgo actual no radica solo en gestionar el presente, sino en identificar riesgos emergentes que pueden escalar rápidamente y comprometer tanto la salud de la organización como la permanencia del propio CEO.
Como señala Marcial González, managing director & partner de BCG y country manager en Centroamérica y el Caribe:
«El equilibrio entre desempeño inmediato y sostenibilidad de largo plazo se ha convertido en uno de los mayores retos del liderazgo contemporáneo».
Cuatro beneficios clave del estudio
1. Identificación de riesgos invisibles
Permite detectar factores que impactan la continuidad del CEO y que suelen ser subestimados, como la rotación de talento o los accionistas activistas.
2. Mejora en la toma de decisiones estratégicas
Al evidenciar la sobrecarga del corto plazo, ayuda a reequilibrar prioridades hacia una visión más sostenible.
3. Optimización de la gestión del liderazgo
Ofrece insumos para rediseñar dinámicas dentro del C-suite y fortalecer la relación con el directorio.
4. Impulso a la innovación con enfoque positivo
Refuerza el rol de la inteligencia artificial como oportunidad, facilitando su adopción sin añadir presión innecesaria.
Sobre Boston Consulting Group
Boston Consulting Group (BCG) colabora con líderes empresariales y sociales para enfrentar sus desafíos más complejos y aprovechar nuevas oportunidades. Desde su fundación en 1963, ha sido pionero en estrategia de negocio, evolucionando hacia un enfoque integral que combina capacidades digitales, humanas y de innovación para impulsar el crecimiento sostenible y la ventaja competitiva.



