El vicepresidente de la Asociación Dominicana de Pie Diabético y exvicepresidente del Colegio Médico Dominicano (CMD) solicitó la inclusión, en el Plan Básico de Salud (PBS), del tratamiento de las várices mediante láser endovenoso.
El doctor Luis Farington, asesor de la Sociedad Dominicana de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular en materia de seguridad social y responsabilidad médica, aseguró que existe evidencia científica suficiente y contundente que demuestra la superioridad del láser endovenoso para el tratamiento de las várices y de la insuficiencia venosa.
La petición del especialista en angiología, cirugía vascular, endovascular y torácica está dirigida al Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS) y a la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril).
El doctor Farington sostuvo que la insuficiencia venosa crónica y las várices no constituyen únicamente un problema estético, sino una enfermedad progresiva que provoca dolor, limitación funcional e incapacidad laboral.
En un artículo publicado en el portal Resumen de Salud, agregó que esta enfermedad altera la vida cotidiana de los pacientes y puede ocasionar complicaciones graves, entre ellas trombosis, hemorragias y úlceras.
Asimismo, informó que en el país muchos pacientes continúan padeciendo las complicaciones de una enfermedad que puede tratarse de forma segura y eficaz mediante este procedimiento.
Destacó que la inclusión del tratamiento de las várices con láser en el Plan Básico de Salud no debe considerarse un gasto, sino una inversión que optimiza la distribución de los recursos destinados al manejo de esta enfermedad, ya que el tratamiento oportuno disminuye las complicaciones, reduce los costos asociados a medicamentos, hospitalizaciones y ausentismo laboral, además de mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.
«Diversas guías internacionales y estudios científicos controlados y aleatorizados han demostrado que el tratamiento con láser endovenoso representa, en la actualidad, el estándar de primera línea para el manejo de esta enfermedad, con tasas de éxito superiores al 90 %, menor dolor posoperatorio, una recuperación más rápida y una menor necesidad de hospitalización en comparación con la cirugía convencional».



