Unicef advierte que 1 de 4 adolescentes en RD sufrió violencia sexual facilitada por internet en el último año

By Rutasaludra - octubre de 2026

Uno de cada cuatro adolescentes usuarios de internet en República Dominicana sufrió alguna forma de violencia sexual facilitada por la tecnología durante los últimos 12 meses, según revela el estudio Disrupting Harm, realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), ECPAT International e Interpol.

La investigación contó con un importante proceso de articulación nacional, en el que el Ministerio de Justicia desempeñó un papel clave para hacer posible el estudio en el país y contribuir a la generación de evidencia sobre una problemática que requiere respuestas coordinadas en materia de prevención, protección y justicia.

El estudio estima que el 23 % de los usuarios de internet de entre 12 y 17 años, unos 272.000 adolescentes en todo el país, estuvo expuesto a alguna forma de explotación o abuso sexual facilitados por la tecnología durante los últimos 12 meses. Esta prevalencia es la más alta entre los 15 países en los que se ha medido el fenómeno.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que, en el 68 % de los casos, el agresor era una persona conocida por el adolescente, como un familiar, amigo, conocido o pareja sentimental.

«Detrás de estas cifras hay niñas, niños y adolescentes cuya confianza fue vulnerada. No podemos colocar sobre ellos la responsabilidad de protegerse en un entorno que debe ser seguro por diseño», afirmó Carlos Carrera, representante de Unicef en República Dominicana.

Por su parte, Geny Lozada, oficial de Protección de Unicef, presentó los principales resultados de la investigación y destacó los desafíos que enfrenta el país para prevenir, detectar y responder eficazmente a las distintas formas de explotación y abuso sexual facilitados por la tecnología.

Una investigación que fortalece la respuesta del país

La participación de las instituciones nacionales fue fundamental para el desarrollo de Disrupting Harm en República Dominicana. La evidencia obtenida permite identificar las principales formas de violencia, los contextos en los que ocurren y las barreras que enfrentan las víctimas para buscar ayuda.

Estos hallazgos ofrecen una base para fortalecer las capacidades del sistema de protección y justicia, así como la coordinación entre las instituciones responsables de responder ante estas situaciones.

La relevancia de este esfuerzo aumenta ante otro resultado del estudio: menos del 1 % de los casos fue denunciado a las autoridades.

La baja tasa de denuncia evidencia la necesidad de contar con mecanismos accesibles y seguros para reportar estas situaciones, así como con instituciones preparadas para recibir las denuncias, investigar los hechos y garantizar una respuesta adecuada a las víctimas.

Violencia que comienza en una pantalla

Entre las principales formas de violencia identificadas figuran la exposición a contenido sexual no deseado, las solicitudes de contenido sexual, las ofertas de dinero o regalos a cambio de imágenes, las amenazas y la difusión no consentida de contenido íntimo.

El 4 % de los adolescentes encuestados señaló, además, que alguien había utilizado inteligencia artificial para crear imágenes o vídeos sexuales falsos de ellos. Esta modalidad plantea nuevos desafíos para la protección de la niñez y la adolescencia.

WhatsApp, Facebook e Instagram estuvieron entre las plataformas más mencionadas, aunque también se registraron casos vinculados a plataformas de videojuegos.

El estudio advierte que la violencia digital puede trascender el entorno virtual y extenderse al mundo físico, pues la tecnología puede utilizarse para iniciar, facilitar o prolongar situaciones de abuso.

«Lo que ocurre en internet no se queda necesariamente en internet», señala la investigación, cuyos resultados muestran que las experiencias de violencia facilitadas por la tecnología pueden tener consecuencias profundas en la vida cotidiana de las víctimas.

Miedo, vergüenza y silencio

La explotación y el abuso sexual facilitados por la tecnología pueden tener profundas repercusiones en el bienestar emocional de las víctimas, así como en su sensación de seguridad y confianza en los demás.

Las experiencias relatadas durante las entrevistas estuvieron marcadas, en muchos casos, por el miedo, la vergüenza, la confusión y el aislamiento.

Una joven dominicana entrevistada para la investigación relató que quedó «un poco conmocionada» después de que se difundieran imágenes privadas suyas sin su consentimiento, cuando tenía 14 años.

Otra participante describió el impacto emocional de una experiencia similar al señalar que se sentía «como la persona más utilizada, la más sucia, la peor de todas».

Los resultados muestran, además, que los adolescentes que habían sufrido estas formas de violencia tenían mayores probabilidades de experimentar ansiedad, autolesionarse o presentar pensamientos y comportamientos suicidas.

A esto se suma una de las principales barreras para la protección: uno de cada tres adolescentes no contó a nadie lo ocurrido.

El agresor puede estar dentro del círculo de confianza

El hecho de que el 68 % de los agresores fuera una persona conocida por la víctima obliga a ampliar la perspectiva sobre la prevención.

La conversación sobre los riesgos digitales no puede centrarse únicamente en desconocidos que contactan a menores a través de internet. La protección también debe fortalecerse en las familias, las escuelas, las comunidades y las instituciones donde niñas, niños y adolescentes desarrollan su vida.

El estudio muestra, además, que la violencia afecta tanto a las zonas rurales como a las urbanas y que los adolescentes de entre 12 y 15 años enfrentan niveles de riesgo similares a los de quienes tienen entre 15 y 17 años.

Otro hallazgo relevante es que alrededor de la mitad de las víctimas son niños, lo que pone de relieve la necesidad de revisar las estrategias de prevención para garantizar que lleguen a todos los grupos y respondan a las distintas edades y contextos.

De la evidencia a la acción

Los resultados de Disrupting Harm muestran que el desafío no es exclusivamente tecnológico ni puede resolverse solo mediante el fortalecimiento de la legislación.

Para Unicef, es necesario traducir la evidencia en protocolos de actuación, capacidades operativas, servicios de atención accesibles y personal con las competencias necesarias para responder adecuadamente a las situaciones de violencia sexual facilitada por la tecnología.

En este sentido, el estudio constituye una herramienta para fortalecer la coordinación entre las instituciones que intervienen en la prevención, detección, denuncia, investigación, atención y protección de las víctimas.

La presentación de este análisis ofrece una oportunidad para impulsar una agenda nacional que permita prevenir la violencia, facilitar las denuncias, fortalecer las capacidades institucionales y garantizar apoyo oportuno a niñas, niños y adolescentes afectados.

Los resultados también sitúan a República Dominicana ante una oportunidad de liderazgo regional. Contar con evidencia de esta magnitud permite generar conocimientos, compartir experiencias e impulsar soluciones que puedan resultar útiles para otros países del Caribe y América Latina.

Panel interinstitucional para fortalecer la protección digital

En el marco del lanzamiento del estudio, se celebró un panel de alto nivel moderado por jóvenes del Consejo Consultivo Adolescente de Unicef, Altavoz.

El encuentro contó con la participación de Claudio Peguero, embajador y asesor en Asuntos Cibernéticos del Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana; Armando Díaz, encargado de Delitos Informáticos de la DNI; Isaac Emmanuel Vásquez Montilla, director de la Dirección de Innovación del Ministerio de Administración Pública (MAP), y Sandra Herrera, encargada del Departamento de Ciberseguridad del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel).

Durante el panel, los participantes abordaron los principales retos identificados por la investigación y compartieron las acciones y prioridades del país para fortalecer la prevención, la protección y la respuesta frente a las distintas formas de violencia que afectan a niñas, niños y adolescentes en el entorno digital.

El intercambio puso de relieve la importancia de mantener una respuesta coordinada entre las instituciones públicas, el sector tecnológico, las organizaciones de protección de la niñez y los propios adolescentes para construir entornos digitales más seguros.

Impacto Digital: hacia un entorno virtual más seguro

A través de su iniciativa Impacto Digital, Unicef República Dominicana promueve la transformación del entorno virtual para colocar los derechos y la seguridad de la niñez en el centro.

Esta visión contempla servicios y plataformas con medidas de protección incorporadas desde su diseño, sistemas de denuncia accesibles, educación para el uso seguro de internet y protección de los datos personales.

El estudio Disrupting Harm constituye un punto de partida para fortalecer esta agenda y convertir la evidencia en políticas, programas y acciones concretas que permitan prevenir la violencia, mejorar los mecanismos de denuncia y garantizar una respuesta adecuada a quienes la sufren.

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