Por Pedro Ángel Martínez
Buenas noticias: República Dominicana ya representa una cuarta parte del mercado farmacéutico de Centroamérica y el Caribe. Así lo indica el informe IQVIA, que presenta un escenario en el que el país concentra el 25 % del mercado farmacéutico centroamericano.
Los datos del informe IQVIA, presentados durante la IQVIA World Review Conference 2026 República Dominicana, revelan que, a diferencia de otros países de la región, el crecimiento del mercado dominicano se sustenta en el aumento del volumen de ventas y no en el incremento de los precios.
Otros datos indican que el país lideró la introducción de nuevos productos farmacéuticos en la región, con 218 lanzamientos entre 2025 y 2026.
Las enfermedades cardiovasculares representan actualmente el 13 % de las prescripciones, seguidas por los tratamientos antiinfecciosos. Mientras tanto, las moléculas más prescritas son paracetamol, rosuvastatina, esomeprazol, amoxicilina con ácido clavulánico y azitromicina.
«República Dominicana no solo representa el mercado farmacéutico más grande de Centroamérica, sino que también figura entre los países con mejor desempeño en crecimiento por volumen y en lanzamiento de nuevos productos. Esto refleja la fortaleza y el dinamismo que caracterizan al sector en el país», dijo Javier Villacorta, representante de IQVIA Centroamérica.
Hace varios años, en Costa Rica, me sorprendió que un amigo dominicano residente allí comprara todos sus medicamentos antihipertensivos y para la diabetes en farmacias de esa nación, producidos por laboratorios dominicanos. Asimismo, en redes sociales observo con frecuencia la actividad de las empresas farmacéuticas dominicanas en los países centroamericanos.
Los gremios empresariales farmacéuticos estiman que alrededor del 65 % de los fármacos destinados a los pacientes en el país son producidos por empresas nacionales.

Ha sido un proceso paulatino mediante el cual la industria farmacéutica nacional ha logrado ganar espacio en el mercado y pasar de ser importadora a convertirse en la principal suplidora de medicamentos en suelo dominicano, además de exportadora hacia Centroamérica.
Este proceso se inició a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, cuando varios farmacéuticos y empresarios dominicanos apostaron por el sector y promovieron leyes para la organización y protección del mercado, así como las inversiones necesarias para garantizar la producción y la calidad.
En los últimos 30 años, el país pasó de depender casi por completo de medicamentos importados a consolidar un grupo de empresas locales que hoy producen, distribuyen y exportan hacia Centroamérica y el Caribe.
La transformación viene de lejos. Actualmente, las empresas de producción nacional son motor de la modernización de plantas, de la adopción de buenas prácticas de manufactura y del fortalecimiento de normativas que permitan competir con los fármacos genéricos importados.
Muchas empresas criollas lideran la producción y distribución de medicamentos y manejan portafolios completos de productos.
Los factores que explican este crecimiento son variados. Se han realizado robustas inversiones en plantas locales con estándares internacionales, lo que ha permitido producir fármacos genéricos con altos niveles de seguridad y calidad. A ello se suman los precios competitivos y las ventajas de la cercanía, ya que la producción local reduce los tiempos de entrega y los costos logísticos, en beneficio del sistema público de salud y de las farmacias.
Los gremios empresariales farmacéuticos han sido diligentes en la promoción de regulaciones que garanticen registros sanitarios seguros, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. Actualmente, el país tarda hasta 31 meses en poner a disposición de los pacientes moléculas innovadoras, una vez estas han sido aprobadas por las agencias reguladoras de Estados Unidos y Europa.
El sector farmacéutico dominicano ofrece ventajas competitivas basadas en precio, calidad y ubicación estratégica, al encontrarse en la puerta de entrada de Centroamérica y el Caribe, además de contar con un mercado local de más de diez millones de personas.



